Monday, May 25, 2009

10 años de dolor y gastos médicos

¿Incompetencia profesional o el negocio de la salud?
¿Sufre usted dolor de espalda? De ser así este caso puede interesarle. Durante diez años padecí una lumbalgia que me inmovilizaba y terminó por cambiarme la vida. Por suerte eso terminó cuando visité a un médico profesional, competente y honesto, quien me hizo saber algo más doloroso aún: había pasado una década de malestar y gastos médicos innecesarios.
Una mañana de domingo, en junio de 2008, estaba en la Clínica San José en Ciudad Satélite. Me llevaron de urgencia para recibir una inyección. El ortopedista que la puso me pidió una resonancia magnética de la zona lumbar y colocó frente a mí una receta que me quitó el dolor tan sólo de leerla:
1. CELEBREX 200 MG. 1 COMP VO CADA 24 HRS. AL MEDIO DIA CON ALIMENTOS POR 15 DIAS.
2. ONEMER O SUPRADOL O DOLAC SUBLINGUAL 30 MG. 1 COMP POR LA MAÑANA Y 1 POR LA NOCHE.
3. VOLTAREN AMP: 1 AMP CADA 12 HRS.
4. FAJA LUMBOSACRA A LA MEDIDA
5. LYRICA 75 MG: 1 COMP A LAS 17 HRS.
6. KUPPAM 40 MH: 1 COMP VO CADA 12 HRS (GASTRITIS)
7. EJERCICIO INDICADO 5 VECES AL DIA POR UN MINUTO EN CADA OCASIÓN

Firma: Dr. Héctor Reyna Salmerón, Coordinador Médico de Traumatología y Ortopedia. Consejo Mexicano de Ortopedia y Traumatología.
De acuerdo con la resonancia que me hicieron en el Centro de Imagenología, se supone que tengo una hernia en el quinto disco cargada hacia el lado izquierdo. El Dr. Reyna sugirió operar, además recomendó que dejara la bicicleta por la natación y me prescribió una terapia física con una colega suya (con quien nunca acudí). Me fui pensando en sus palabras, con tantas pastillas e inyecciones pronto estaría “recuperado”, pero el alivio era temporal.
Investigué sobre las operaciones y las sustancias que me recetaban. Pensaba en todo lo que había hecho para quitarme el dolor, cualquier cosa menos dejar la bicicleta. Recordé el largo recorrido que me llevó con dos quiroprácticos, según esto “milagrosos”, y tres ortopedistas cotizadísimos; tratamientos, terapias, estudios, radiografías, medicamentos de todo tipo. Por supuesto, lo que más me dolía eran los gastos (¡saludos Seguros PNG!), nada funcionaba y los dolores eran cada vez más frecuentes, tan agudos que iba por el piquete mágico porque no lograba estar parado, sentado, acostado o en cuatro patas.
El método siempre fue el mismo: cada “especialista” me atiborraba de jeringazos y pastas para desinflamar y atenuar antes de pedirme algún estudio carísimo de laboratorio, luego me enviaba a una terapia de ejercicios y tratamientos en alguna clínica de rehabilitación física. Al paso de unos meses el dolor volvía. Desde entonces fui adquiriendo una serie de hábitos, recomendaciones y prohibiciones para cada actividad: acostarse y levantarse de la cama, sentarse y ponerse de pie, caminar, no cargar objetos pesados, dormir boca arriba en superficies duras, usar sillas con respaldo, subirse al carro de ladito, evitar ejercicios de impacto, realizar estiramientos, olvidar colchones suaves, pufs, hamacas, etc… Una rutina que cambia la vida de las personas.En ese tiempo conocí a muchos con el mismo dolor, la comunidad de la lumbalgia (varios ciclistas) con la que compartí experiencias, consejos, medicamentos y recetas. También tenía que medicarme dependiendo del grado de dolencia. Siempre tenía mis recetas a la mano y una buena dotación de reserva porque el dolor podía atacarme en cualquier momento. Por ejemplo, durante un viaje de trabajo a Orlando me atacó en un hotel, estaba solo y no iba preparado. Allá son muy estrictos con las medicinas y las recetas, apenas conseguí Flanax y Aspirinas, además de dormir en el piso del cuarto con la mirada en el techo. El regreso fue un tormento, arrastrándome por los aeropuertos y trabado en el avión, un clavo al rojo vivo entre las vértebras.Más o menos así fue la vida durante diez años. Y con el paso del tiempo el dolor distorsiona la visión y la percepción, como si se viviera en blanco y negro, una manera elegante de decir que entristece y amarga los días. Si es muy agudo causa un ruido interno de interferencia parecido al de un canal de televisión sin señal. Por eso creí que lo peor sería acostumbrarme a vivir con él, sobre todo por el hábito de hacer ejercicio y la necesidad de andar en bicicleta en pos de las endorfinas. Rodaba a pesar del dolor, empastillado y con una faja deportiva. Tuve que dejar la bicicleta de montaña para pedalear las de ruta y ciudad. En los últimos tres años mi rendimiento descendió notablemente y los dolores aumentaron. Necesitaba más que los cócteles de Vontrol, Dolo-neurobión, Arcoxia, Celebrex, Febrax, Voltarén, Dolac, Dolotandax y Artridol. Entonces llegaba la hora de la cortisona, una maravilla cuyo uso prolongado atrofia los músculos.
En enero de 2009 sufrí otro ataque por cargar cientos de paquetes del libro Las Bicicletas y sus Dueños. Nuevamente caí con el Dr. Reyna, por la inyección y otra receta semejante a la anterior. En esa ocasión me advirtió que volvería más pronto de lo que imaginaba, a menos que renunciara a la bicicleta y me sometiera a la cirugía por la cual me cobraría entre 80 y 100 mil pesos. Pero la operación no garantizaba una recuperación total.Aturdido por el malestar, los medicamentos y las advertencias, fui a tomarme unas cervezas Cosaco al bar Za Za. No acostumbro beber, sin embargo, quise tomar el asunto como un capítulo de Los Simpson para amargarme con dos pintas que me sentaron muy bien. Sin duda, la salud está en los bares. Ahí platiqué con Gustavo, el amigo que hace la Cosaco, y le conté la situación. Resultó que él tuvo algo semejante por cargar los barriles de cerveza, hasta que dio con un médico del deporte que lo salvó de la operación. Me pareció una buena idea tener el último diagnóstico. Además, yo buscaba un médico que tuviera la especialización, la sensibilidad y la mentalidad deportivas. El Gus me dio los datos: Doctor Juan Manuel García, 5286 4033…
El Doctor García me recibió y le mostré el historial. Sólo indicó que me quitara los tenis y el pantalón. Mientras me deshacía de la ropa observó la suela de los tenis: “Tienes un problema en los pies, pisas mal”. Me hizo varias pruebas de movilidad y sensibilidad antes de concluir que el problema no estaba en la espalda ni necesitaba operación. Los “médicos” se habían concentrado en “tratarme” la zona lumbar y a nadie se le había ocurrido revisar los pies o las rodillas. El impacto que recibe el pie al encontrarse con el piso es equivalente al de mi peso multiplicado varias veces, al pisar mal los músculos se inflamaban, la tensión acumulada se iba directo a la espalda baja. La operación no resolvería el problema, hay personas que después de cuatro o cinco operaciones siguen mal y con razón los ortopedistas no pueden garantizar la recuperación. Tampoco volvería a tomar pastillas ni a inyectarme. La solución era muy sencilla y costaría menos de 30 pesos: aplicar masajes de hielo en los pies y una faja caliente en la zona lumbar durante siete noches. Luego de eso podría recuperar mi vida normal y sobre todo pedalear como si nada. Así es, sonaba tan fantástico que yo tampoco lo creí.Aún incrédulo seguí las instrucciones del médico brujo, después de todo no tenía nada que perder y quise pensar que me quedaba una posibilidad de sanar. Siete días después, como por arte de magia, el dolor desapareció. Me puse a prueba cargando las maletas de mi novia en el aeropuerto y yendo a la montaña en la bicicleta. Y la espalda como si nada. El Doc, que en realidad es cirujano y un hombre sabio, me mandó unas plantillas y tuve que cambiar mis Vans de siempre por unos tenis con suela de aire. Ahora estoy estrenando espalda, libre del dolor.
Sin embargo, no dejo de pensar en esos diez años y en los ortopedistas incompetentes que tanto tiempo y dinero me hicieron gastar… En mi paranoia he llegado a pensar dos cosas:
a) Que son unos pendejos y alguna autoridad debería retirarles la licencia para practicar. Aquí aplica la campaña de Alza la Voz en la que se ve a un cirujano y el encabezado: “Yo iba con él en la universidad y compró su título. No le creas nada”.
b) Sólo cuidan su negocio: mantener enfermo y enganchado al paciente. En ese bisne participan los involucrados en la cadena de la salud: los galenos (con sus honrosas excepciones), los fabricantes de medicinas, los laboratorios que realizan pruebas y análisis, las clínicas y los hospitales y, por supuesto, las aseguradoras. Quien sabe, a lo mejor es mi mente bajo los influjos de tantos medicamentos. Y nunca me recetaron opiáceos. Aaaay, estos ¿doctores?...

Publicado en Milenio Diario. Entrada #200 de este blog. Los tenis son parte de mi colección Y NO HUELEN MAL. La última ilustración la hicieron los compas de Milenio.

Friday, May 15, 2009

Por tratar de ser alguien

a veces se me olvida quién soy

Friday, May 1, 2009

El amor en tiempos de influenza porcina

Para Jessica
LOS AMANTES es mi cuadro favorito del gran maestro surrealista René Magritte. Frente a la sobreinformación y la consecuente confusión generada por los medios y las autoridades, yo prefiero sintonizar la frecuencia del arte, lo único que a estas alturas puede salvarnos.

Monday, April 20, 2009

Entre Radiohead y Barack Obama

La Obamanía fue tan odiosa como la Radioheadmanía
No estuve al tanto de la visita de Obama en tiempo real, hojeaba los periódicos y alcancé a ver un resumen en la televisión cuando se fue. Una visita corta, afortunadamente. Es decir, México podría ser una de sus prioridades (¿o debería?), pero el show que se montó para recibirlo y pasearlo, lo supimos bien, fue exagerado. Imaginemos ahora una visita de tres días. Si bien es cierto que se trata de “El hombre más poderoso del mundo” y “El primer presidente afroamericano en la historia de los Estados Unidos” –que no es cualquier cosa-, su visita careció de sustancia o motivo real que no fuera el protocolario, cumplir con la política del buen vecino. Pero fue rica en despliegue de ostentación, seguridad y espectáculo. Hubo gente que salió a las calles no para ver el paso de un personaje histórico, sino el de su coche o el de su avión, eso me pareció la peor pendejada de todo esto (al gris y mediocre Sarkozy por lo menos lo iban a ver porque todos querían checar a su esposa Bruni), ¿qué tiene la gente en la cabeza? Por supuesto, las quejas no tardaron en brotar: los cierres de calles, la seguridad excesiva y el tráfico siempre joden al ciudadano que mediocremente se queja pero mansamente acepta. Encima, el implacable martilleo de los medios informativos saturaron el espacio con la figura de lo que más parecía un rockstar, un mesías o una profecía de Nostradamus en persona.

Con Radiohead sucedió algo similar
Confieso que no soy su seguidor y conozco poco su música, les he escuchado buenas canciones y me parece un grupo tan normal en términos musicales que nunca me ha jalado a sumergirme en su obra. Ya sé que esto es pecado y por eso lo confieso. Sin embargo, me sirvió para observar con otros ojos su visita. La Radioheadmanía, al igual que la de Obama, fue desmedida y llevada a los extremos del fanatismo (lo cual no me hace mucha gracia, cualquier fanático –deportivo, religioso, político, artístico- es de cuidado). Para mi muy personal punto de vista, los méritos artísticos de este grupo no tienen la talla del fenómeno mediático en el que se han convertido. Para mí están muy lejos de ser “La banda del siglo”, como se les ha dado en llamar, pero respeto los gustos ajenos y si alguien se corta las venas por ellos está bien, pero que no salpiquen. Mañana, tarde y noche sólo se hablaba sobre la figura “genial” de York y se escuchaba su música, porque él es Radiohead. De pronto todo el mundo era fan from hell y enloqueció como si se tratara del último concierto de rock sobre la tierra.

Víctimas de las “manías”
No son los fans, ni el grupo o el político los que generan estas “manías” masivas, sino los medios que de eso viven. El bombardeo informativo es de tal intensidad (tele, radio, prensa, internet, exteriores) que termina por acarrear a miles de personas guiadas por la urgente necesidad de estar ahí, en el concierto del grupo del siglo. Te hacen sentir que es un must, debes asistir o estás out, todo el mundo estará ahí menos tú. Desde semanas antes la gente te preguntaba con ansiedad si ibas a ir como si fuera El Evento Social Imperdible. Mientras la ciudad se paralizaba por las presentaciones de Radiohead y en los medios se rasgaban la ropa, yo escapaba de aquí para pasar el puente en Guadalajara con Jessica. Radiohead no me habla y las multitudes radioheadianas en procesión me provocaron una especie de fobia. Lo curioso es que nadie de los quejosos por la visita de Obama tuvo a bien quejarse de manera tan obvia por la visita de Radiohead y las incomodidades que causaron (incluyendo los tumultos en el aeropuerto, donde fastidiaron al genio en turno del pop). Obama me cae mucho mejor que Bush y sólo tuve que cambiar mi ruta para ir a trabajar como lo hago casi todos los días por las obras del Bicentenario. Comparto su interés por el tema ambiental, el cambio climático y el impulso que le está dando al uso de la bicicleta. Es un fenómeno mediático de su propia talla.

Monday, March 23, 2009

“La fiesta es sagrada siempre que sea breve”

De Valle de Bravo a Eleusis en un trip entre el ácido y el ergot


“La fiesta tiende a una renovación del mundo

reforzada por el acompañamiento de música, danzas y un fármaco.”

Antonio Escohotado


Existe una línea lisérgica que une los reventones electrónicos en Valle de Bravo con las fiestas agrícolas en Eleusis, el poblado griego donde celebraban a la diosa Deméter en el 2000 a.C. El turista sicodélico de los raves mexiquenses está a punto de recorrer esa línea, siguiendo el brillo ácido y el ritmo hipnótico de los tambores techno en un viaje de Hofmann.Es probable que ignore la conexión entre el presente y el pasado, que no sepa siquiera sobre el Festival de Avándaro en 1971, en ésa misma tierra mazahua a la que peregrinaron más de cien mil chavos de la onda. El concierto congregó a una multitud de todos los estados de la conciencia para convivir, intoxicarse y rockear en paz. Se dice que fue nuestro de Woodstock, el Be-in de los jipitecas.
Las fiestas de ácido
La contracultura psicodélica inició en los Estados Unidos en los 60 y pocos fueron los que no probaron el LSD en los círculos universitarios donde floreció el movimiento para expandir la conciencia. La sustancia llegó a las mentes de los Estados Alterados a través de dos comunas formadas por catedráticos, intelectuales y artistas del underground con posturas distintas respecto al consumo de los psicoactivos, particularmente del ácido (legal hasta 1966). Una era la Liga para el Descubrimiento Espiritual, corriente de la costa Este con pretensiones visionarias, era encabezada por los sicólogos expulsados de Harvard, Thimothy Leary (el Apóstol del LSD), Metzner, Alpert y sus seguidores. Vivían en silencio, en una mansión cerca de Nueva York, donde tomaban LSD para meditar y realizar viajes astrales con fines místicos, según ellos.La otra corriente, abiertamente alucinada, surgió en la costa Oeste con el escritor Ken Kesey (el Capitán Viajes) al frente de los Alegres Bromistas, que se iban al extremo orgiástico de la fiesta como vía de liberación. Cargados en un autobús de colores, recorrieron su país cual circo eléctrico regando ácido en reventones multimedia llamados acid tests. Así brotaron estas fiestas de rock en las que encendían estroboscopios, proyectaban películas y cogían hasta decir basta para romper con las instituciones, principios, valores, y crear la sociedad del aquí y el ahora fundada en el amor y la imaginación, según ellos.
El que desciende del cornezuelo
El LSD fue sintetizado por el bioquímco suizo Albert Hofmann -fallecido el 29 de abril de 2008 a los 102 años-, quien logró unir el pasado, el presente y el futuro en un microgramo de ácido. En 1943, el doctor estudiaba los alcaloides de un hongo del centeno, el cornezuelo o ergot, en busca de un estimulante circulatorio y respiratorio para mejorar la oxigenación durante el parto. En el análisis de la ergonovina descubrió la dietilamida tártriga, el vigésimo quinto derivado que sintetizó del ácido lisérgico al que clasificó como LSD-25. Y de paso absorbió la sustancia por vía cutánea antes de caer en un extraño sueño… le intrigó tanto que se sometió a una prueba con 25 miligramos y el resultado fue un viaje revelador en bicicleta. Desde entonces se dedicó a investigar y a divulgar su descubrimiento, una sustancia emparentada con la serotonina y la dopamina, los neurotrasmisores que regulan el sueño, la temperatura del organismo, la percepción sensorial y el estado de ánimo. Él la consideró una herramienta para “aprender a leer La Creación, el libro escrito por el dedo de Dios, en el que todos los seres vivos estamos conectados a una base espiritual común”. Logró vislumbrar sus alcances y evitó llamarlo alucinógeno, prefirió el término enteógeno o Dios dentro de nosotros. Así diferenció una alucinación (confusa y engañosa) de una visión (clara y profunda).
Las fiestas de híkuri y teonanácatl
Investigador del poder curativo de las plantas o los espíritus que habitan en la naturaleza, Hofmann también logró sintetizar la mescalina del cacto del peyote o híkuri y la psilocibina del hongo o nanácatl conocido como derrumbe. Ambas son plantas sagradas prehispánicas cuyo uso ritual aún perdura con fines religiosos, curativos y espirituales entre las etnias del norte, centro y sur de México. El peyote crece en los desiertos del norte y es utilizado desde hace más de cuatro mil años por los huicholes, tarahumaras, coras y rarámuris, quienes realizan procesiones anuales hacia la tierra sagrada de Wirikuta para recolectarlo, rendirle tributo y abastecerse con fines rituales antes de celebrar el nacimiento del sol. Lo comen o lo beben con fines religiosos y curativos, para realizar largas travesías en el desierto y en reuniones nocturnas de cantos y bailes.Por su parte, el hongo psilocibino crece en las montañas del centro y sur del país durante la temporada de lluvias, es una planta sagrada de los mazatecos, zapotecos, mazahuas, nahuas y otomíes. Igualmente milenaria, la diversidad del hongo mexicano se ha utilizado con fines curativos y adivinatorios, se realizan ágapes nocturnos en la casa del curandero en los que se consumen para aliviar enfermedades y consultar soluciones y adivinaciones. Ambos cultos exigen ciertos ritos de purificación, abstinencia sexual y ayuno.Sin embargo, ni la mescalina ni la psilocibina tuvieron un impacto semejante al que tuvo la dietilamida del cornezuelo. Hofmann estudiaba la ergonovina para aplicarla en obstetricia porque el ergot, parásito de los granos y cereales, se usaba en Europa desde hacía siglos para dar a luz. En el 500 a.C. era el remedio más utilizado por las parteras para lograr la contracción activa del útero y ayudar a las mujeres a parir rápido y sin dolor. Conocían la forma de preparar un brebaje oscuro y suministrar la dosis necesaria para no matar a la madre o al nacido. Sabían que la diferencia entre el remedio y el veneno es la cantidad, debido a que este hongo microscópico también era el causante de una enfermedad dantesca llamada el Fuego de San Antonio, que se propagaba cuando había escasez de trigo y se hacía el pan con la harina del centeno parasitado. Los síntomas eran enegrecimiento de la piel, gangrena en las extremidades y locura hasta causar la muerte. Además, desde el 3000 a.C, el ergot también se conocía por sus propiedades psicoactivas en dosis mínimas.

Las fiestas de cornezuelo
Pese a que muchos estudiosos de la cultura helénica intentan negarlo y refutarlo, el espíritu psicodélico del cornezuelo era esencial en las fiestas a Deméter y a su hija Perséfone en el 2000 a.C. En la mitología griega, Deméter era la diosa de la agricultura y la fertilidad, con estas festividades los pueblos del Meditarráneo le rendían tributo a la tierra para obtener cosechas abundantes.En la leyenda sobre Deméter, su hija Perséfone es secuestrada por Hades, el dios de la muerte. La diosa sale en busca de su hija y al no encontrarla se encierra en su palacio olvidando fertilizar la tierra. Entonces la hambruna es terrible y Zeus tiene que negociar con Démeter: su hija pasará los meses de invierno con Hades en el inframundo y los demás con ella. La fiesta a Deméter era por el regreso de su hija, con ella volvía la vida a la tierra.Cada año, la multitud de sacerdotes y participantes se reunía en Atenas para empezar el ritual de purificación, se bañaban en el mar y ofrecían en sacrificio un cerdo. Listos para el sacramento, iban en procesión por el camino sagrado hacia Eleusis, el centro místico y religioso griego a unos 30 kilómetros de la capital. Al pasar un día de ayuno comulgaban con el kikeon o ciceón, una bebida de cebada oscura que surtía efectos visionarios. En seguida las personas entraban al Telesterion y poco se sabe sobre lo que ocurría adentro. Estaba prohibido hablar sobre la epoteia o revelación y hacerlo causaba la pena de muerte, por ello se les conoce como los “misterios eleusinos”. Finalmente celebraban una fiesta de la abundancia para comer, bailar y beber hasta el otro día. Entre los griegos era necesario participar por lo menos una vez en la vida en estos festejos que se realizaron durante dos mil años, desaparecieron en el 396 d.C., con el arribo del cristianismo impuesto por el emperador romano Teodosio y más tarde por el invasor godo Alarico.Montado en la línea espiral de la misma sustancia, el raver mexiquense está de vuelta en Valle de Bravo al amanecer. Un viaje largo como un parpadeo. A pesar del frío y el lodo se siente en sintonía con la naturaleza, como en las fiestas paganas que han sucedido en todos los pueblos del mundo, pero sin las raíces rituales, espirituales ni medicinales. Además, deja lleno de basura el bosque. Él desciende del trip, el llamado “zen inmediato” o la iluminación en un tris. Como dice Escohotado, “la fiesta es sagrada siempre que sea breve”.

* Publicado en la revista Replicante 18 dedicada a La Fiesta.



Tuesday, March 10, 2009

Mac is dead

Como los personajes de Blade Runner,
perdí toda la memoria

Estoy tratando de reconstruir mi pasado inmediato desde septiembre de 2008. Hace dos sábados en la madrugada escribía una colaboración para la revista digital Decir Revés y de pronto la mac se pasmó. La reinicié, pero no volví a saber de ella. El lunes se la llevaron a Emergencias Mac y el diagnóstico fue mortal: el disco duro estaba tan dañado que era necesario cambiarlo y la información quedó irrecuperable en esa cajita plana y verde Toshiba. Toda la memoria perdida desde 2005. Al revisar mis respaldos descubrí algo peor, que la última vez que hice uno fue en septiembre del año pasado, antes de irme a Mérida. Regresé y en diciembre-enero estuve yendo a Guadalajara a presentar el libro, a la FIL y a ver a mi chica, Jessica. Ahora estoy trabajando en una agencia del DF, pero ese capítulo de la Odisea en Zig-Zag sigue pendiente de contar, es ondulante y acontecido. Cinco meses completamente perdidos en textos, artículos, notas, archivos y documentos del libro y la editorial, imágenes, fotos, ilustraciones, colaboraciones en curso para Replicante, Bike a Fondo y TODO lo demás … Para tirarse por la ventana de un décimo piso.

La máquina hueca
El nuevo trabajo me tiene tan ocupado en la agencia que no he tenido tiempo de reparar en todo lo perdido y trato de reescribir los textos pendientes, sin embargo, me siento desanimado. Cuando me entregaron la mac con el nuevo disco duro sentí un desapego extraño hacia ella. Ésa máquina no era mi iBook G4 customizada, sino un cascarón vacío. Nada me unía a ella como antes, salvo la necesidad de sentarme a escribir con Deadhead en la tapa. Y nada me cuadra en ella desde que la volví a encender, con otra versión que parece incompatible con lo que suelo conectar, como el iPod y la cámara digital. Sé que perdí muchas cosas, pero aún no estoy plenamente seguro de qué hasta que lo necesite y lo busque, entonces caeré en la cuenta: ¨aaah, eso se perdió¨. Y todo por no respaldar...

Mi save queen de save screen
Éste es el primer texto que escribo en la máquina hueca, apenas empezará a generar contenido. He pasado horas revisando respaldos y pasando algunas cosas que me servirán para darle algo básico y reestructurarla, la otra ya era un laberinto personal con cuatro años de enredo. Como salvapantalla puse una fotografía que le tomé a Jess en el balcón de su depa, me gusta ver su sonrisa al encender la máquina. Con estos dos elementos deja de estar vacía y tiendo mis primeros lazos afectivos con esta vieja nueva mac.

Wednesday, February 4, 2009

Odisea en Zig-Zag (II)

¿Inestabilidad o Movilidad?

Las Crónicas Mayitas
Conmigo since 2005. Deadhead importado desde Tijuana por Maru Sandoval.

Aterricé en la Península de Yucatán a mediados de octubre con una maleta, la macbook y una bicicleta de montaña. Mi plan era experimentar la vida ahí en busca de un lugar tranquilo y saludable. Mérida me recibió con un clima muy amable, considerando que era la primera “heladez” del año. Alex, el amigo con quien he pasado las buenas, las malas y las peores, me hospedó generosamente en su casa durante dos semanas mientras encontraba un departamento. Por él entré a la agencia de publicidad Kamaleónica, donde es creativo, director de arte, fotógrafo, camarógrafo y editor de video.
Alex Cisneros. www.flickr.com/elquesaltalabarda y www.flickr.com/leconejua

Mérida es la ciuda de los Oxxos
Desde los primeros días nos fuimos a trabajar en las bicicletas, Alex pedaleaba su Kona Firemountain y yo iba en una Specialized Hard Rock con llantas slim para la ciudad y la carretera. En algunas zonas la ciudad es amable para pedalear y los conductores son atrabancados en todas partes. El trabajo en la agencia era el mismo que en las demás pero a una escala distinta. Con los creativos conecté bien, con algunos más: Jessica, Daniel, Felipe, René, Ram y Miguel, salieron cosas interesantes e hicimos un par de campañas. La primera semana me costó acostumbrarme al horario regido por el calor, con dos horas para comer que parecían cuatro, todo el mundo se echa la siesta después de la comida. Y todos usan hamacas. Afuera de la agencia imperaba la calma, vigilada por un exceso de policía y operativos en los que se hacen revisiones y detenciones arbitrarias. Me enteré que Puerto Progreso es la puerta por donde entran las sustancias a la región, que llegaron los zetas y empezaron a disputarse el territorio, que luego sucedió el capítulo de los descabezados como venganza por un pacto incumplido por el Jefe de la Policía, y la historia sigue y se retuerce como una enredadera que cubre la blancura.
Kamaleónica: Felipe y Alex.

Del Nuevo Mundo al Primer Mundo en Bicicleta
Una oficina de gobierno.

Encontrar un departamento que me gustara no fue fácil y tampoco soy muy exigente, a los quince días me mudé a las Suites Imperial y tuve que sufrir la concentración del equipo de futbol Los Venados de Yucatán. Por esos días le eché el ojo a un depa que estaba a una cuadra del Paseo Montejo. El centro de Mérida y la zona norte me gustaron, contrastes al fin, pero me sentía bien entre lo viejo y lo nuevo, donde la cuidad del llamado “Nuevo Mundo”, fundada por Francisco de Montejo hace 466 años, se convierte en una ciudad del “Primer Mundo”.
Las oficinas de Drako Marketing Group donde se encuentra Kamaleónica.

El Paseo Montejo –que también da nombre a la cerveza de la región- es la avenida principal, elegante y arbolada, por la cual resulta un placer pedalear y caminar. A lo largo hay hoteles, restaurantes, bancos y casonas remodeladas como oficinas, tiene grandes banquetas donde se han colocado esculturas de distintos artistas, algunas muy interesantes. Los domingos también dedican carriles para hacer un paseo en bici por la ciudad, los meridanos son deportistas que practican futbol, beisbol, ciclismo, deportes acuáticos y artes marciales. Llegaba en bici cada mañana a la agencia, hacía diez minutos tranquilamente. Luego salía a comer por ahí, a la casa de Alex, solo o con algún compa, y tenía tiempo de leer los periódicos y los correos. Después de las cuatro de la tarde trabajábamos hasta las ocho de la noche. Al salir regresaba en bici y rodaba un rato por la ciudad con toda la tranquilidad del mundo. Hay una vida nocturna familiar en el exterior, sobre todo en los parques, donde se disfruta la noche fresca.
Compañeros de la agencia: Adina, Felipe, Cindy y al fondo Daniel. Foto de Alex Cisneros.

La Luna de los Mayas
Una noche dejé la bici y fui en camión al Teatro Mérida a la presentación de un libro en la sala de cultura. Tenía ganas de leer la novela Bogavante de Adrián Curiel Rivera por una entrevista que leí en la sección cultural de El Financiero. Curiel Rivera es meridano y llegué al lugar a través de Mauricio Bares que me dio los datos de su amiga Eugenia Montalvan en el Instituto de Cultura del Gobierno de Yucatán. Conocí al escritor, intercambiamos libros y platicamos brevemente. Su novela me gustó, los viajeros como uno que emprenden travesías inexplicables la apreciarán.
Con regular frecuencia se organizaban las cervezas en el estudio-galería de Felipe. Una noche fumamos la que permitió al hombre llegar a las estrellas y me quedé mirando por una ventana abierta cual astrónomo prehispánico. Desde el segundo piso se veía claramente la siuleta de una palmera azul junto al hotel Los Aluxes. Un momento después me percaté que la luna estaba llena. Sin embargo, era otra luna. No era la misma que yo conocía, y se me ocurrió que ésta era la luna que han visto los mayas. Por alguna extraña conexión volví a la infancia, a una noche en la casa de mis primos en Ixtapan de la Sal. Estábamos viendo la tele cuando pasaron un comercial que mostraba escenas panorámicas de las zonas arqueológicas y las playas, desde entonces crecí con la idea de que Yucatán era un lugar mágico y misterioso. Y ahora, asomado a la ventana desde la que podía ver la silueta de la palmera solitaria junto al hotel, sentía que toda esa magia y ese misterio se me revelaban de golpe.

66 Kilómetros Planos de Vida y Vuelta
Uxmal. Foto de Alex Cisneros.

Los fines de semana me la pasé en bicicleta conectado al shuffle. Rolé por la ciudad todos los días con el clima cálido a mi favor porque soplaba el aire. Era extraño no sudar, llegaba húmedo pero no empapado. Tuve suerte porque las calles y las carreteras estaban recién pavimentadas con el concreto hidráulico. De hecho, pude estrenar la nueva carretera a Puerto Progreso, 66 kilómetros planos de ida y vuelta. Los primeros sábados y domingos me iba temprano a dar el rol, tardaba tres horas con la calma que flota en el tiempo, jamás había pedaleado en una carretera tan plana, lisa y amplia de ocho carrilles con una cuneta considerable para rodar. Pedaleaba junto a la maleza verde a la hora del amanecer, con la brisa fresca en la cara. Al llegar a Progreso la primera vez me encontré a un grupo de ciclistas meridanos que descansaban en un Oxxo, platicamos y me invitaron a rodar a las seis de la mañana. Me contaron de varias carreteras para pedalear. Cada fin de semana me encontraba a varios que iban y venían como yo.
Desde las seis, apenas entraba a la carretera y encontraba a un grupo de ruteros, entonces me iba con ellos, muy cómodo, platicando. Es tan uniforme y liso que pedaleas sin agarrar el manubrio. En esos recorridos noté la pureza del aire ligero, sentí que pedalear al nivel del mar no cansa porque te oxigenas más, lo que agota es el sol, el calor, y el aire que sopla desde el mar porque viene en contra. En Progreso encontrábamos a otro grupo de ciclistas y se nos pasaba el tiempo contando historias. De regreso el sol ya estaba cayendo fuerte, bajo su brillo percibí una relación directa entre la planicie del terreno yucateco y de la vida en Yucatán; uno como otra son lineales, no hay desniveles ni vueltas, todo sigue un curso lento y recto pero imbatible como la humedad.

Un Mundo Paralelo
Dzibilchaltún. Foto de Alex Cisneros.

En otra ocasión fui a una zona arqueológica Dzibilchaltún, donde también hay un cenote. La zona es pequeña, hay un museo, el pueblito está bien cuidado y tiene un carril para llegar en bicicleta. Lo más curioso es que justo en frente construyeron un Country Club que me pareció fuera de lugar. Al regresar desayunaba fruta, cereal, yogurt y agua antes de acostarme. Este sitio es tan tranquilo que a veces da miedo. Los fines de semana la ciudad parece desierta, no se escuchan ruidos y pocos salen a la calle. Al despertar trabajaba y escribía durante las horas de sol y luego me iba en la bici a comer. El shuffle murió y a la mac le había borrado la música para tener más memoria, así que sólo escuchaba los únicos discos que le había metido de última hora: Earth to the Dandy Warhols y Mighty Rearranger de Robert Plant, ambos estupendos aportes del Franz. Luego de escuchar morir al shuffle y de notar que la bicicleta corría la misma suerte, supe que al final la humedad y el óxido se lo comerían todo. Por mi parte comí lo típico, la cocina tradicional es deliciosa: la cochinita, la sopa de lima, los panuchos, el poc chuc y el relleno negro, todo con salsa de habanero… También iba seguido a Fausto, una pizzería en la Calle 62 del Centro en la que preparan lasaña y pizza dignas de los dioses.Khampa, el gran perro de Alex, alegre y lleno de energía, era la pura vibra. Murió en enero bajo las ruedas de un camión y se fue volando al cielo de los animales, mejor que el de los humanos.

De regreso pasaba a comprar periódicos y revistas, aquí leí por primera vez mi columna La Rueda del Tiempo en Bike a Fondo, también me dio gusto ver el bookie por acá. Hay dos librerías Gandhi y la competencia local, Dante, que tienen varias sucursales y un centro cultural, librerías muy elegantes y una editorial que publica libros sobre la cultura maya. La Península es un mundo paralelo, en Yucatán tienen una versión de todo el espectro económico y cultural del centro y norte del país. Hay gente de dinero, mucho dinero, mientras que el resto de la población vive en condiciones muy jodidas. Las casas antiguas que hay en la zona del Centro dan una idea del lujo con el que se ha vivido aquí. No sé si había estado en una sociedad clasista y racista tan peculiar como la yucateca, dividida en tres “castas” que tratan de conservar su pureza, según me explicaron: la “casta divina”, la “casta beduina” y la “casta mestiza”. Todo el poder político y económico de la región se concentra en las dos primeras.

Y Todo es un Enigma
En el centro de Mérida. Foto de Alex Cisneros.

Sin embargo, aparte del chile habanero que rompe las barreras sociales, todos comparten de alguna manera las costumbres, las tradiciones y la forma de hablar. Hay familias libanesas, españolas, cubanas, alemanas, yucatecas, mayas y la mayoría habla de esta forma que parece un lenguaje desconocido, entre ellos se entienden porque se expresan con vocabulario maya. Las clases media y alta lo aprendieron desde la cuna por sus nanas y la servidumbre. Al escuchar esta forma “aporreada” de hablar y al leer los periódicos como El Diario de Yucatán y el Milenio Novedades, me intrigaba lo extraña que puede ser la mentalidad yucateca, supongo que piensan como hablan porque el lenguaje es una estructura mental, esta lógica indescifrable de decir: “lo busco, lo busco, y no lo busco”, en lugar de: "lo busco y no lo encuentro". No dudo que alguien lo vea fascinante y digno de estudio, pero así es todo aquí, un enigma.
Celebramos el Día de Muertos en la agencia, el Hanal Pixán. Hubo un festival de ofrendas y la comida típica de este día, los pibes o mucbilpollos, un tamal grande como pastel que se envuelve en hojas de plátano y se hornea bajo la tierra. Sólo se prepara y se come en esta fecha, así que me comí dos pedazos grandes con un chile habanero crudo y una Coca fría. Efectivamente, el chile habanero es algo de otro mundo, lo trajeron los extraterrestres.