Thursday, June 9, 2011

Red Burning Mustangs

On the run

Son metal, son grunge, son stoner; en suma, son Red Burning Mustangs, el cuarteto oriundo de la Bella Ruidosa, Hidalgo, que recorre los estados aledaños a su comarca como los elefantes alucinados que embisten en el arte de su EP, On the run.

Es muy posible que Elías Pimentel (batería), Daniel López (guitarra y voz), Ricardo Castillo (bajo) y Benjamín Martínez (guitarra), hayan crecido escuchando la música del Diablo porque han asimilado muy bien el blues y sus corrientes de rock duro y ácido. En su sonido destilan a Muddy Waters y a John Lee Hooker, a Jimmi Hendrix y a Black Sabbath, a Mudhoney y a Monster Magnet, bandas con las que, suele decirse en el medio, los arrullaron desde la cuna.
Cuando me hicieron llegar el sencillo “Bloodsuckers” pensé que era un grupo truqueado en el estudio. Se supone que es una autoproducción en el más puro espíritu DIY, pero sonaban más densos que muchos grupillos que andan por ahí dando pena con disquera profesional y toda la cosa. Después me enviaron la liga para bajar los otros tracks del EP: “On the run”, “You gotta see her movin´”, “Carmine”, “Unicorn” y “Lean on me”. Psicodelia pesada que me entusiasmó. Pero también me despertó una sospecha: ¿no será un grupo armado en el estudio de grabación? Justo en ese momento de duda, cual señal del más allá, en mi buzón recibí la invitación para una de sus apariciones en el Soma del D.F. Era el reto para escucharlos en vivo y salir de la duda.
Buenos muchachos...

Así que, tentado por la curiosidad y el buen rock, me di un rol a la tocada aquella noche de abril. Cuando subieron y empezaron a darle constaté que, efectivamente, los Red Burning Mustangs tocaban con brío y potencia. Disfruté su set porque ya estaba familiarizado con las canciones, por su puesto que de frente sonaban más alto, más fuerte y más pesadas. Y aquí debo decir que me gustaron la guitarra y los requintos de Benjamín Martínez, se nota la conexión que tiene con el instrumento.

Un cuarteto al que habrá que seguirle las pisadas si continúan tocando a pesar de las adversidades que suelen enfrentar los grupos en esa etapa del despegue.

Todo el show, aquí: http://redburningmustangs.com/rbm/

Friday, May 20, 2011

Si mañana se acaba el mundo (2001)

Ahora que se ha puesto de moda el asunto, una amiga me preguntó qué haría si una mañana nos dijeran que el mundo tiene las horas contadas mientras vemos las imágenes de destrucción en la tele. Como eso ya lo había pensado, la respuesta fue sencilla: echaría en una mochila la Obra Poética de William Blake, los seis Conciertos de Brandenburgo de Bach en el walkman y agua suficiente para un par de días. Pasaría a ver a mi familia un rato y antes de perderme en el bosque pedaleando suavemente mi bicicleta, entre la hierba y las hojas secas, me tomaría el mejor de los ácidos. Esa me parece la mejor manera de morir.

Monday, May 9, 2011

El rock ninihilista

El sonido de la crisis


“No hay futuro, no hay futuro
No hay futuro para mí”.
The Sex Pistols


Los ninis son una tragedia en nuestra pesadilla nacional, jóvenes que ni estudian ni trabajan, como los punks de los años 70, pero sin la conciencia de clase y sin la actitud para expresar su malestar.

Aquélla fue una década de crisis en todos los aspectos, marcada por el desempleo, la falta de oportunidades y el aburrimiento de la juventud en los países avanzados. El caldo de cultivo para que brotara cual virus el punk, un movimiento juvenil que influyó en la sociedad y en el arte con ideas anarquistas y situacionistas, filtradas por el pensamiento DIY (Do it yourself), que renovaron la música, la pintura, la literatura, el periodismo, el diseño gráfico y la moda.
El punk rock lo encabezaron grupos carentes de conocimientos y recursos, equipados con actitud y muchos huevos: The Ramones en los Estados Unidos, minimalistas cuya consigna era el desmadre (el sonido del suburbio gringo), y The Sex Pistols en el Reino Unido (el de la clase obrera que dio mejores grupos), apadrinados por el músico y empresario Malcolm McLaren, el dueño de la tienda de ropa Sex, quien los vestía con sus diseños y fungía como el cerebro detrás del grupo (el maridaje del rock y la política que había probado con The New York Dolls).

ENTRE EMOS Y HIPSTERS, TODOS SOMOS NINIS
Así las cosas, con un poco de suerte México podría ser el próximo epicentro rockero mundial. Esperamos el brote de nini rock de un momento a otro, la explosión del ruido desencantado y antitodo que le pondrá una buena zarandeada a la juventud y a las instituciones. Un rock visceral, tocado con instrumentos robados. Ojala que los ninis, sin importar a qué tribu urbana pertenezcan, apliquen el ocio creativo e irrumpan con su ruido en la escena, así podrán quitarse el aburrimiento y mentar madres a los cuatro vientos.
Y que se les ocurra pronto, antes de que algún aguzado productor como Luis de Llano tenga la iniciativa y siga los pasos de McLaren para prefabricar un grupo que ni Sex ni Pistols para darle voz y significado a los ninis: N Generation. Si eso llegara a suceder, no sería extraño un disco tipo Nevermain las bolas, con canciones como “Dios salve a la maestra”, “Vacaciones en el sol azteca”, “Chido desempleo”, “Diecisiete en el Súper 7”, “Sin sentimientos”, “Anarquía en la UNAM”, “Neza York”, “Cuerpos en fosa” y “Mai güey”. Sin duda sería censurado como artimaña publicitaria y el CD retirado de las tiendas por su portada con el rostro de la maestra Gordillo intervenido de modo artístico, no quirúrgico.
Aunque algunos maloras dicen que el nini rock ya existe porque los grupos que hay ni tocan ni proponen, imaginemos el efecto que una corriente musical así podría tener y, sobre todo, las millonarias utilidades que generaría porque los ninis son un mercado en expansión. ¿Acaso existe una mejor manera de ocuparse, autoemplearse y desahogarse? Además sería una catarsis y terapia de grupo. Tampoco se descarta la posibilidad de hacerla en el mundo del choubis y algún día recibir lo que Caiflanes por su retorno desafinado y descuadrado: un milloncito cada uno, según revelaron las Malas Lenguas. Ni rock ni rol, pero qué tal cobraron…

* Publicado en Milenio Diario 4146.

Sunday, May 1, 2011

Imaginación y Tecnología

Julio Verne ante el Nintendo
¿Qué diría el novelista a una persona de 10 años de edad inmersa en la tecnología? Paradójicamente, son las invenciones del francés hechas realidad, como la tlecomunicación mundial, las que hoy le restan lectores.

En diciembre de 2010, mi ahijado cumplió diez años. Sin saber a ciencia cierta qué regalar a un profesional del X Box y el Wii, usuario de facebook, poseedor de una MacBook y un celular, opté por algo básico: una hermosa edición ilustrada de Veinte mil leguas de viaje submarino con tesoro en el fondo de las páginas para motivarlo a hojear el libro.

Verne fue el escritor que cautivó a millones durante la infancia. Conservo estupendos recuerdos de sus lecturas en los tomos de aquella colección Bruguera para niños, particularmente las novelas más populares sobre viajes fantásticos y aventuras: Cinco semanas en globo, Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, Alrededor de la Luna, La vuelta al mundo en ochenta días, Un capitán de quince años y La isla misteriosa. ¿Cómo se experimenta el ejercicio de la imaginación que antes descubríamos en la lectura? ¿Conectar el Nintendo a Internet podría considerarse la imaginación aplicada?
El ocho de febrero de 2011, los usuarios de Google nos despertamos con la sorpresa de que su logotipo se había convertido en las ventanillas -ojos de buey- del submarino Nautilus, literalmente, para sumergirnos en la red. Un pequeño banner anunciaba el 183 aniversario del nacimiento de Verne, a quien le atribuyen las primeras nociones de Internet con la Red de Telégrafo del Globo que menciona en De la Tierra a la Luna (1865), novela que inauguró la literatura de ciencia-ficción al imaginar el primer viaje espacial a bordo de una nave.

Verne estudiaba Derecho en París cuando empezó a escribir piezas teatrales en 1848. La curiosidad, su sed de conocimiento, la vocación literaria y esa fascinación por los viajes y las aventuras terminaron de darle vida a un prolífico escritor de novelas fantásticas, descubierto y publicado por el editor P.J. Hetzel. Desde Cinco semanas en globo (1862) fue un fenómeno editorial, Jefe Best Seller de su momento que se convirtió en el segundo autor más traducido y leído de todos los tiempos, entre Agatha Christie y William Shakespeare. Sin embargo, padeció el descrédito y la descalificación de muchos literatos de su época (qué raro, eso no suele suceder), quienes afirmaban que sus libros estaban pésimamente escritos y carecían de estilo… También gran parte de la comunidad científica lo ninguneó porque sus fantasías carecían de sustento y estaban infestadas de errores. A pesar de esto y de su salud (problemas digestivos, incontinencia fecal y diabetes), escribió más de sesenta novelas y veinte cuentos largos, entre otros, en los que sus personajes realizaban hazañas por tierra, mar, aire y espacio sideral.

Se sabe que muchas de sus predicciones resultaron acertadas y sus inventos imaginarios eran los antecedentes del submarino, el helicóptero y las naves espaciales. Luis Rutiaga, traductor del novelista, apunta que Verne predijo los despegues espaciales desde La Florida por la misma razón que la NASA lo hizo cien años después en Cabo Cañaveral, por su proximidad al ecuador terrestre. El diseño de la cápsula Apollo tuvo mucho en común con la nave que los tres locos del Gun-Club construyeron. Incluso idearon el regreso y el amerizaje.Muchos padres de familia se preguntan qué hacer para educar a sus hijos de la mejor manera. Cuestionado al respecto, el dentista Edward Zuckerberg, padre del fundador de facebook, dijo en entrevista radiofónica que la única fórmula que siguió para educar al niño fue buscar el equilibrio entre el juego y el trabajo, dejarlo interactuar con la tecnología y apoyarlo desde que mostró curiosidad y habilidad. Es muy posible que Mark Zuckerberg también haya leído a Verne o al menos sepa quién fue.

Con la mitad de su tesoro, mi ahijado se compró una edición especial del Mario Bros, la otra mitad se fue a su cuenta de ahorro. Dos meses después de su cumpleaños, chateando con él en facebook, me comenta que va en la página tres de Veinte mil leguas de viaje submarino y le ha parecido “Bien, más o menos… ¿ya viste el video que acabo de subir de Legend of Zelda?”. ¿Qué diría Verne de los niños y los adolescentes que ya no lo leen por poner en práctica las ideas que plantea en sus libros?

* Publicado en la revista Milenio Semanal 703.

Saturday, April 16, 2011

Jane´s Addiction y Los Caifanes


Entrando al Foro Sol.

Tenía ganas de estar con Yeyi y checar en vivo a Jane´s Addiction. Hicimos plan y gracias a mi broder Kino y a la productora Máquina Negra conseguimos boletos de cortesía para el primer día del Vive Latino. Vimos a Tokio Ska Paradise Orchestra, Fobia, Bomba Estéreo, Charly García y a Nortec (Bostich - Fussible). Traté de escuchar con atención a cada uno: mi top sigue siendo Nortec, Bomba me pareció divertido e interesante y Charly García, pues ya es venerable después de aventarse por la ventana de aquel hotel. Puse especial atención en mi objetivo, el eterno retorno de Juanas Adicción con sus miembros originales. Para decirlo en corto: qué bandota, conciertazo el que dieron esa noche. Sonaban muy bien (en nuestros festivales lo típico es la pésima sonorización). Farrel, Navarro, Perkins y Averic son músicos estupendos, en óptimas condiciones musicales y físicas. Ejecutaron su rock alucinante, potente, inclasificable; cuatro discos les bastaron para ascender a la categoría de clásicos. Trajeron un espectáculo cachondo, escenografía y bailarinas porno; eso es rock, sexo musical con el público e interacción en su espanglish angelino. Artistas profesionales en toda la extensión de la palabra. Estaba yo metido en la mitad de “Three Days” cuando Aidé, la amiga de Yeyi, hizo el comentario: para tener más de cincuenta años, Farrel y Navarro estaban buenísimos y se movían como veinteañeros. Ahora sí que rockstars con todas las de la ley, favorecidos por el efecto Dorian Gray.
Farrel jugando con su voz.

El sábado me quedé en el micrositio a trabajar y picado por el fenómeno mediático de Caifanes, sintonicé en Coca Cola TV las cinco canciones que transmitieron de su presentación. No entiendo al publico mexicano, en serio. Nada tiene que ver si me gustan o no (Fobia no es de mi agrado y reconozco que no sonaron tan mal), lo que se pudo apreciar por televisión (guardadas las debidas distancias de estar en vivo) fue a un “grupo” de protagonistas, pobres y planos musicalmente hablando, pero ricos en producción, publicidad (hasta Loret de Mola los entrevistó en su noticiero) y seguidores. La realidad es que sonaban descuadrados y desafinados, les hizo falta ensayar muchísimo sus propias canciones. Saúl Hernández en verdad es el José José del rock nacional, el sin voz, poniéndose a los pies de la raza con su aire de sacerdote roquero que de paso toca cumbias. Marcovich, engarrotado. Romo… Y lo peor, diría mi amiga Aidé, se veían gordos, pelones, canosos, lentos, panzones y aplatanados. Qué hueva de gente si los comparo con la vitalidad atlética y la rocanrolez de Juanas Adicción. Hernández no es Farrel y Marcovich tampoco es Navarro… Sin embargo, el público mexicano se le rindió incondicionalmente a este fraude. Just Another Great Rock and Roll Swindle, diría sonriente Malcolm McLaren. En Coca Cola TV dejaron de transmitir por una cuestión de derechos y los fans se pusieron agresivos en su chat. En twitter y facebook ni se diga, el público se descabellaba por mandar todo tipo de comentarios, rola por rola, mientras que los medios informativos reportaban en las redes los portazos a las afueras del festival. ¿Neta tanto desmadre por este cuarteto de rockstars a la mexicana? En el mundo del Vive Latino, es decir, el mundo que existe dentro de las botellas de Indio y Coca Cola, esto y más es posible.

Saturday, April 2, 2011

Zig Zag en Elizondo

Papel para fumar sin prejuiciosSalí a comer en la bicicleta y de regreso pasé a Elizondo a comprar té de yerba mate. Este comercio es de los pocos lugares donde se consigue buen mate. Ya no quedan muchas sucursales, me parece que tres en toda la ciudad. Tampoco se han actualizado, todavía usan estas máquinas registradoras del pasado y hacen todo a la antigüita, pero se mantienen. Quién sabe cómo le hace para seguir, la sucursal de Satélite a la que voy se ve cada vez más deteriorada y atrapada en el tiempo, onda final de los setenta y principio de los ochenta. Para variar, no tenían cambio. Entonces recordé que también Elizondo es de los pocos lugares donde venden papel para fumar:
- Disculpe señorita –dije-, ¿tiene papel…?
- ¿De arroz, para fumar? Claro –dijo mientras me acercaba una caja del mostrador-, tenemos Zig-Zag Clásicas, amarillas y azules, Smoking rojas y negras, Marley, OCB, Rasta, ¿de cuáles quiere?
- Esteee -no esperaba que fuera una profesional del papel para fumar y menos que pronunciara en inglés las marcas, me sacó una sonrisa cómplice-… a ver, unas Zig-Zag clásicas, por favor. ¿Ahora sí tiene cambio?
- Ahora sí –dijo sonriente.
Me fui en la bicicleta. Elizondo me cae bien porque ahí consigo el mate. Y, sobre todo, porque no se andan con pendejadas moralistas ni prejuicios a la hora de sacar y vender el papel para fumar. Ojalá sigan muchos años más.

Sunday, February 27, 2011

Wakantanka

25 años de punk, arte corporal y yoga

Desde el mítico bar Tutti Frutti en los ochenta hasta la introducción de las perforaciones corporales en México, Wakantanka ha sido lo que hoy se dice un “creador de tendencias”. Veinticinco años después, una historia llena de rock, dolor y búsqueda, abrió el primer estudio de Body Art & Yoga.

Bajo la tierra: el tutti

Cuando la Ciudad de México cayó en el 85 por el sismo, slam tectónico que dejó una cicatriz nacional, de sus ruinas surgió un pequeño antro donde ponían vinilos de rock subterráneo y servían bebidas para revivir a los muertos, como la célebre Araña Verde con su veneno dulce y frío. Oculto en el ático del Apache 14, un inocente restaurante de carnes y quesos, el bar era regentado por el DJ Danny y su cómplice Brisa Vázquez, quien preparaba las pócimas tras la barra con esas manos encantadas que años después tunden los tambores tras la batería de Los Esquizitos.
Diverso, atronador, oscuro, alucinante, el Tutti era un refugio para los prófugos urbanos y recinto favorito de los asiduos al underground. Un hoyo fonqui de tres estrellas. Jamás hubo un letrero, dar con su portón negro tras el cual se realizaban aquelarres inenarrables podía ser una travesía tipo The Warriors de Walter Hill. Su publicidad era de boca en boca y siempre era el inicio de una historia: en algún lugar de La Lindavista… Sin cover, sin derecho de admisión ni código de vestimenta, sin consumo mínimo, al Tutti entraba todo aquel que lograra llegar sin importar su condición física, moral o social. La experiencia era adictiva porque la mejor sustancia para este DJ siempre ha sido la música: garage, psycho, hard core, straightedge, dark, rockabilly, noise, grunge, cyber; música “alternativa”, antes de que la mercadotecnia de la revista Spin la llamara así.
Al principio era el hogar de grupos hard core como Atoxxxico y Massacre 68, por lo que su pequeña pista pronto se convirtió en paso obligado para Santa Sabina, Café Tacuba, Caifanes y bandas del espacio exterior tipo The Ultra5, The Monomen, The Bayou Pigs y The Hellbillys… En otra dimensión del reventón, el Tutti era una esquina libertaria donde circulaba material interesante. Entre la pintura sicodélica, su barra con fondo de espejo, el Pinball, el ojo gigante que parpadeaba con pupila de estrobo y sus maniquíes plateados que salían de las paredes, en su interior también corrían ideas y propaganda anarquista, derechos de los pueblos indígenas, libertad para los presos políticos, diversidad sexual, derechos de los animales y todo tipo de movidas marginales, sin olvidar los tatuajes del Piraña. Luego del temblor, la configuración del mapa rockero en el D.F. quedó conformado por L.U.C.C. y Rockotitlán al sur, Rockstock y Bar 9 al centro y el Tutti Frutti al norte. En 1992 la pareja y la comunidad tuvieron que dejar el lugar y el DJ se convirtió en una entidad musical nómada, Wakantanka, que mutó en el radio, el Club X, el Ritual del Perro y la Iguana Azul.

Bajo la piel: el piercing

Mientras aquello sucedía, el díler musical de la Avenida Politécnico Nacional se ilustraba sobre tatuajes, perforaciones y otras artes dérmicas del mundo primitivo. Estudió y tomó cursos, dichas artes las venía practicando en su piel desde 1980 y empezó a perforar en distintos espacios citadinos antes de abrir, en 1994, el primer estudio certificado por la Association of Profesional Piercings (APP) sobre Insurgentes Sur: Wakantanka Body Piercing. Desde ahí coorganizó las primeras nueve convenciones de tatuajes y perforaciones en el D.F., que congregaron a miles de freaks de diversas latitudes para compartir experiencias, tinta y dolor.
Por entonces, Wakantanka iniciaba otra aventura igualmente apasionante, su unión con la periodista y empresaria Karem Martínez, propietaria de Evolution Tattoo, editora y colaboradora de medios impresos. Juntos escribieron y publicaron Perforaciones Corporales, Ritos, Tradición, Moda y Dolor, un libro que permitió romper el hielo sobre el puntiagudo tema en estas comarcas y documentar el origen, la historia y el significado de las perforaciones en las distintas culturas del orbe. Poco después, en el 2002, apareció la revista TatuARTE en la Piel, primera publicación nacional dedicada al tatuaje que hoy alcanza su edición número 104, siempre dirigida y editada por la singular pareja que asistía a todo tipo de convenciones. Dieron pláticas y entrevistas en foros y medios, han sido difusores de las artes corporales, las prácticas de higiene, la legislación sobre dichas prácticas y los derechos de las personas tatuadas y perforadas que padecen discriminación. Hoy mantienen una relación como equipo de trabajo, pura tinta editorial.

Bajo el espíritu: el dharma

Aquella travesía de búsqueda que inició en Bélgica a principio de los ochenta que lo llevó a rolar antes de embarcarse hacia estas tierras surrealistas, intoxicado por la belleza mexicana y el zumbido del punk rock y las máquinas de tatuar, continuó por los inesperados caminos del yoga y la meditación. Renuente al principio (“cosa de hippies y new ages”), al finalizar la primera sesión sintió que se reencontraba después de todos esos años. Así que en 2010, luego de recibir el premio President´s Award que le otorgó la APP, inició una ruta inexplorada por acá, acompañado de su pareja Vianey Salinas, actriz, gimnasta y bailarina: el estudio Wakantanka Body Art & Yoga.
Curiosa la relación que combina el arte corporal con la meditación y el yoga, Wakantanka y Salinas, maestra de Hatha y Asthanga, conectan el exterior con el interior, los integran en una bella cicatriz. Se trata de la corriente Dharma Punx, iniciada por Noah Levine en los Estados Unidos, quien buscaba otras maneras de canalizar su actitud. Así cambió el raw rock y el pogo dance por el budismo. Ahora es maestro, autor de los libros Dharma Punx y Against the Stream, la meditación vista como arma subversiva.
Clavado en el número 28 de la calle Yucatán, en la Roma, en esta nueva incursión de Wakantanka hay espacios para tatuajes, delineados, perforaciones, suspensiones, escarificaciones en armonía con yoga, meditación, masajes, piedras calientes, reiki, acupuntura, lecturas y discusiones, además del grupo “Rebeldes Espirituales”, buscadores de la paz interna. El lugar para ilustrarse corporal y/o espiritualmente.

* Publicado en Milenio Diario.