Desaparecen el Toreo de Cuatro Caminos y una galaxia de recuerdos*La Ciudad de México cambia de fisonomía y empieza a olvidar. En una de tantas cirugías se queda sin esa protuberancia metálica, el Toreo de Cuatro Caminos, que terminó sus días en la perfecta inutilidad, salvo servir como punto de referencia y domo de los recuerdos.
Adriano e3: www.e3colectivo.blogspot.com
Como viajero de Satélite y habitante de esta peculiar comarca de neón he visto el Toreo toda mi vida al ir y venir del DF. Ahora es extraño ver que lo desarman como si fuera un juego de mecano: 1,800 toneladas de acero y cada fierro está impregnado de óxido reminiscente. El panorama urbano es otro sin la cúpula de 60 metros de altura que siempre me pareció una enorme nave espacial lista para despegar. Hoy se desintegra y en el aire flota esta sensación semejante a la de los sueños: es la misma ciudad pero en una dimensión desconocida, el equivalente a vivir atrapado en un capítulo de la teleserie. Algo no cuadra para las colonias en las órbitas del suburbio.
El futuro que nunca llegó
Deborah Galván
Este monumento de ciencia ficción estuvo ahí 61 años, la mayor parte del tiempo en desuso. El ruedo se estrenó en noviembre de 1947, en sustitución del Toreo de La Condesa, cuando Naucalpan era una zona rural (¡ahora sí estamos entrado a la modernidad industrial, ajúa!), pero la obra nunca se terminó y así albergó a la fiesta brava durante 20 años. En sus arenas pisaron toreros y toros de todas las tallas, Luis Castro, Lorenzo Garza y Joselito Huerta, entre los más citados. Se le llamó el Toreo de Cuatro Caminos porque ahí se encontraba la intersección de la Ciudad con los pueblos de Naucalpan, Cuautitlán, Tacuba y Huixquilucan. Desde entonces era un punto de referencia.
Deborah Galván
Con el paso del tiempo y el tráfico, el Toreo se convirtió en un centro multiusos donde se realizaban eventos masivos de cualquier tipo. La estructura metálica que lo cubría se construyó en 1968 y luego tuvo el techo de lámina que brillaba a lo lejos por el sol. Con la promesa del futuro que nunca llegó, la nave espacial no lograba despegar. A veces funcionaba como escenario de conciertos, peleas de box y lucha libre, mítines políticos y otros espectáculos. Desde Antonio Aguilar hasta los Chemical Brothers hicieron cantar y bailar a sus seguidores. Por ese ring pasaron Rubén Olivares El Púas y Julio César Chávez, El Santo y Blue Demon. Pero ni así voló el armatoste. Hubo shows de calidad, hasta que el PAN lo tomó como circo de lanzamiento para sus candidatos: Maquío, Fox y Calderón arrancaron ahí sus campañas.
Deborah Galván
El lugar no era rentable con eventos aislados porque costaba un dineral mantenerlo. Hace un par de años, al trabajar para una agencia de publicidad, pude subir y caminar sobre la superficie cual astronauta en la luna para tomar medidas, fotografías y video. Sin embargo, el costo era impagable para el anunciante y no se concretó el proyecto. A pesar de ser un fracaso comercial, el Toreo tuvo importancia en la configuración de la Zona Metropolitana. Como se sabe, ahí se encuentra el límite del Estado de México y el Distrito Federal, donde ahora se pretende construir un segundo piso de cuota hasta Lomas Verdes. En su perímetro también se encuentra la estación donde termina la Línea 2 del Metro: Cuatro Caminos.
Santo llamando a Lunave
Adriano e3
Más que eso, en su domo el Toreo contuvo momentos de épocas pasadas, una galaxia si sumamos a las personas que pasan a diario o que alguna vez estuvieron adentro. Existen las resonancias de los conciertos de rock, empezando por el de Joe Cocker a mediados de los 70, cuando le daban sus epilepsias etílicas. Un asistente recuerda que la policía se dio vuelo madreando chavos, que el maeeestro de ceremonias era Luis de Llano y Xavier Bátiz el telonero (seguro dijo que le enseñó a cantar el blues a Pepe Vergón); encima, Cocker estaba tan pasado que su presentación no duró ni seis canciones bajo la lluvia. Festivales de rock hubo algunos a pesar de la mala acústica, estuve en un par de ellos en los que tocaron Mano Negra, Cypress Hill, Café Tacuba, Maldita Vecindad y Tijuana No, entre otros. De hecho, Café Tacuba tiene un disco titulado así, el Cuatro Caminos. La tocada más memorable sucedió en el antro trasero llamado La Viuda, donde una vez Ice-T y Body Count rompieron tímpanos.
Lo que atesoro del Toreo es la lucha libre. Mi tío Eduardo siempre ha sido un gran aficionado y durante los 80 ahí se disputaron estupendas máscaras y cabelleras. Todos los primos íbamos con él a las luchitas, entrábamos en tropel con nuestro programa y el cono de pepitas. Ahí vi por primera vez al Lizmark, al Canek y al Mil Máscaras, pero el que más me impresionaba por salvaje era el Perro Aguayo con su greña revuelta de sangre y sudor. Fue en el Toreo donde el Santo se despidió, el Enmascarado de Plata luchó por última vez en septiembre de 1982.
Where is my mind?
Adriano e3
Pero las luchas también se terminaron y el inmueble se ocupó en ocasiones. Nike hizo una activación de marca y fue el set de la serie de televisión Capadoccia, la cúpula anunciaba una cadena de tiendas y el triste fin corrió a cargo del panista argüendero Germán Martinez. Sin duda somos testigos del fin de una época, hasta al Yankee Stadium le tocó caer. ¿Qué sigue? Se ha dicho que por ahí pasará el Viaducto Bicentenario, que se construirá una plaza comercial y un corporativo, que un desarrollo residencial y torres departamentales… o todo eso y más en un terreno de 30 mil metros cuadrados. Es una necedad seguir construyendo donde se necesita un parque con áreas verdes y suficientes árboles. Pero eso es impensable para el presidente municipal José Luis Durán Reveles y para el gobernador Enrique Peña Nieto, tan ocupados en devastar hasta el último metro cuadrado del Estado de México y construir puentes, centros comerciales y fraccionamientos sin planeación alguna.
Adriano e3
Mientras desmontan la estructura de acero también desmantelan los recuerdos de una ciudad que va perdiendo la memoria en cada viga. Su desaparición es el último espectáculo que ofrecerá. Eso me recuerda el final de la película The Fight Club, la urbe se derrumba y suena la canción de los Pixies, Where is my mind?
* Texto publicado en Milenio Diario, 5 de octubre de 2008.
Maru Sandoval y su amigo y servidor estaremos en la Feria del Libro de la Ciudad de México para presentar "Las Bicicletas y sus Dueños". Sábado 11 de octubre, Zócalo de la Ciudad, 11 am, Carpa de Cine Gritos y Susurros.
El libro estará a la venta durante la feria en el stand de Textofilia (www.textofilia.com), carpa de Editoriales Independientes, junto al Foro Joven y Metro Zócalo.