Monday, May 25, 2009

10 años de dolor y gastos médicos

¿Incompetencia profesional o el negocio de la salud?
¿Sufre usted dolor de espalda? De ser así este caso puede interesarle. Durante diez años padecí una lumbalgia que me inmovilizaba y terminó por cambiarme la vida. Por suerte eso terminó cuando visité a un médico profesional, competente y honesto, quien me hizo saber algo más doloroso aún: había pasado una década de malestar y gastos médicos innecesarios.
Una mañana de domingo, en junio de 2008, estaba en la Clínica San José en Ciudad Satélite. Me llevaron de urgencia para recibir una inyección. El ortopedista que la puso me pidió una resonancia magnética de la zona lumbar y colocó frente a mí una receta que me quitó el dolor tan sólo de leerla:
1. CELEBREX 200 MG. 1 COMP VO CADA 24 HRS. AL MEDIO DIA CON ALIMENTOS POR 15 DIAS.
2. ONEMER O SUPRADOL O DOLAC SUBLINGUAL 30 MG. 1 COMP POR LA MAÑANA Y 1 POR LA NOCHE.
3. VOLTAREN AMP: 1 AMP CADA 12 HRS.
4. FAJA LUMBOSACRA A LA MEDIDA
5. LYRICA 75 MG: 1 COMP A LAS 17 HRS.
6. KUPPAM 40 MH: 1 COMP VO CADA 12 HRS (GASTRITIS)
7. EJERCICIO INDICADO 5 VECES AL DIA POR UN MINUTO EN CADA OCASIÓN

Firma: Dr. Héctor Reyna Salmerón, Coordinador Médico de Traumatología y Ortopedia. Consejo Mexicano de Ortopedia y Traumatología.
De acuerdo con la resonancia que me hicieron en el Centro de Imagenología, se supone que tengo una hernia en el quinto disco cargada hacia el lado izquierdo. El Dr. Reyna sugirió operar, además recomendó que dejara la bicicleta por la natación y me prescribió una terapia física con una colega suya (con quien nunca acudí). Me fui pensando en sus palabras, con tantas pastillas e inyecciones pronto estaría “recuperado”, pero el alivio era temporal.
Investigué sobre las operaciones y las sustancias que me recetaban. Pensaba en todo lo que había hecho para quitarme el dolor, cualquier cosa menos dejar la bicicleta. Recordé el largo recorrido que me llevó con dos quiroprácticos, según esto “milagrosos”, y tres ortopedistas cotizadísimos; tratamientos, terapias, estudios, radiografías, medicamentos de todo tipo. Por supuesto, lo que más me dolía eran los gastos (¡saludos Seguros PNG!), nada funcionaba y los dolores eran cada vez más frecuentes, tan agudos que iba por el piquete mágico porque no lograba estar parado, sentado, acostado o en cuatro patas.
El método siempre fue el mismo: cada “especialista” me atiborraba de jeringazos y pastas para desinflamar y atenuar antes de pedirme algún estudio carísimo de laboratorio, luego me enviaba a una terapia de ejercicios y tratamientos en alguna clínica de rehabilitación física. Al paso de unos meses el dolor volvía. Desde entonces fui adquiriendo una serie de hábitos, recomendaciones y prohibiciones para cada actividad: acostarse y levantarse de la cama, sentarse y ponerse de pie, caminar, no cargar objetos pesados, dormir boca arriba en superficies duras, usar sillas con respaldo, subirse al carro de ladito, evitar ejercicios de impacto, realizar estiramientos, olvidar colchones suaves, pufs, hamacas, etc… Una rutina que cambia la vida de las personas.En ese tiempo conocí a muchos con el mismo dolor, la comunidad de la lumbalgia (varios ciclistas) con la que compartí experiencias, consejos, medicamentos y recetas. También tenía que medicarme dependiendo del grado de dolencia. Siempre tenía mis recetas a la mano y una buena dotación de reserva porque el dolor podía atacarme en cualquier momento. Por ejemplo, durante un viaje de trabajo a Orlando me atacó en un hotel, estaba solo y no iba preparado. Allá son muy estrictos con las medicinas y las recetas, apenas conseguí Flanax y Aspirinas, además de dormir en el piso del cuarto con la mirada en el techo. El regreso fue un tormento, arrastrándome por los aeropuertos y trabado en el avión, un clavo al rojo vivo entre las vértebras.Más o menos así fue la vida durante diez años. Y con el paso del tiempo el dolor distorsiona la visión y la percepción, como si se viviera en blanco y negro, una manera elegante de decir que entristece y amarga los días. Si es muy agudo causa un ruido interno de interferencia parecido al de un canal de televisión sin señal. Por eso creí que lo peor sería acostumbrarme a vivir con él, sobre todo por el hábito de hacer ejercicio y la necesidad de andar en bicicleta en pos de las endorfinas. Rodaba a pesar del dolor, empastillado y con una faja deportiva. Tuve que dejar la bicicleta de montaña para pedalear las de ruta y ciudad. En los últimos tres años mi rendimiento descendió notablemente y los dolores aumentaron. Necesitaba más que los cócteles de Vontrol, Dolo-neurobión, Arcoxia, Celebrex, Febrax, Voltarén, Dolac, Dolotandax y Artridol. Entonces llegaba la hora de la cortisona, una maravilla cuyo uso prolongado atrofia los músculos.
En enero de 2009 sufrí otro ataque por cargar cientos de paquetes del libro Las Bicicletas y sus Dueños. Nuevamente caí con el Dr. Reyna, por la inyección y otra receta semejante a la anterior. En esa ocasión me advirtió que volvería más pronto de lo que imaginaba, a menos que renunciara a la bicicleta y me sometiera a la cirugía por la cual me cobraría entre 80 y 100 mil pesos. Pero la operación no garantizaba una recuperación total.Aturdido por el malestar, los medicamentos y las advertencias, fui a tomarme unas cervezas Cosaco al bar Za Za. No acostumbro beber, sin embargo, quise tomar el asunto como un capítulo de Los Simpson para amargarme con dos pintas que me sentaron muy bien. Sin duda, la salud está en los bares. Ahí platiqué con Gustavo, el amigo que hace la Cosaco, y le conté la situación. Resultó que él tuvo algo semejante por cargar los barriles de cerveza, hasta que dio con un médico del deporte que lo salvó de la operación. Me pareció una buena idea tener el último diagnóstico. Además, yo buscaba un médico que tuviera la especialización, la sensibilidad y la mentalidad deportivas. El Gus me dio los datos: Doctor Juan Manuel García, 5286 4033…
El Doctor García me recibió y le mostré el historial. Sólo indicó que me quitara los tenis y el pantalón. Mientras me deshacía de la ropa observó la suela de los tenis: “Tienes un problema en los pies, pisas mal”. Me hizo varias pruebas de movilidad y sensibilidad antes de concluir que el problema no estaba en la espalda ni necesitaba operación. Los “médicos” se habían concentrado en “tratarme” la zona lumbar y a nadie se le había ocurrido revisar los pies o las rodillas. El impacto que recibe el pie al encontrarse con el piso es equivalente al de mi peso multiplicado varias veces, al pisar mal los músculos se inflamaban, la tensión acumulada se iba directo a la espalda baja. La operación no resolvería el problema, hay personas que después de cuatro o cinco operaciones siguen mal y con razón los ortopedistas no pueden garantizar la recuperación. Tampoco volvería a tomar pastillas ni a inyectarme. La solución era muy sencilla y costaría menos de 30 pesos: aplicar masajes de hielo en los pies y una faja caliente en la zona lumbar durante siete noches. Luego de eso podría recuperar mi vida normal y sobre todo pedalear como si nada. Así es, sonaba tan fantástico que yo tampoco lo creí.Aún incrédulo seguí las instrucciones del médico brujo, después de todo no tenía nada que perder y quise pensar que me quedaba una posibilidad de sanar. Siete días después, como por arte de magia, el dolor desapareció. Me puse a prueba cargando las maletas de mi novia en el aeropuerto y yendo a la montaña en la bicicleta. Y la espalda como si nada. El Doc, que en realidad es cirujano y un hombre sabio, me mandó unas plantillas y tuve que cambiar mis Vans de siempre por unos tenis con suela de aire. Ahora estoy estrenando espalda, libre del dolor.
Sin embargo, no dejo de pensar en esos diez años y en los ortopedistas incompetentes que tanto tiempo y dinero me hicieron gastar… En mi paranoia he llegado a pensar dos cosas:
a) Que son unos pendejos y alguna autoridad debería retirarles la licencia para practicar. Aquí aplica la campaña de Alza la Voz en la que se ve a un cirujano y el encabezado: “Yo iba con él en la universidad y compró su título. No le creas nada”.
b) Sólo cuidan su negocio: mantener enfermo y enganchado al paciente. En ese bisne participan los involucrados en la cadena de la salud: los galenos (con sus honrosas excepciones), los fabricantes de medicinas, los laboratorios que realizan pruebas y análisis, las clínicas y los hospitales y, por supuesto, las aseguradoras. Quien sabe, a lo mejor es mi mente bajo los influjos de tantos medicamentos. Y nunca me recetaron opiáceos. Aaaay, estos ¿doctores?...

Publicado en Milenio Diario. Entrada #200 de este blog. Los tenis son parte de mi colección Y NO HUELEN MAL. La última ilustración la hicieron los compas de Milenio.

16 comments:

Buen Tono 23 said...

Yo si pienso que es un super negocio :S

Te invitamos a escuchar nuestro podcasT :D saludos

marlucan said...

Hola:

Vaya que sí fue una tortura.

Pero qué bueno que estás mejor.

Paul Medrano said...

Sí, he escuchado esa historia infinidad de ocasiones, con infinidad de padecimientos, e infinidad de amigos y conocidos míos. Todo porque la medicina es vista por muchos médicos como un negocio (gran negocio), y no como una misión. Pobres de nosotros. Chingona su colección de tenis; yo ai la llevo, cuando me le acerque la publicaré. Saludo

Joni said...

¿los Vans fueron los causantes de todo el pedo?

· said...

Si, por ahí escuché que alguien se refería a los médicos como "La Mafia Blanca"... y de forma acertada, por cierto.

Cuantos tenis!, ni pedo... ciao a los vans,

elquesaltalabarda said...

La medicina "Moderna" es un sistema de control, a los medicos les enseñan todo acerca de le enfermedad, y el dolor, mitigarlo, esconderlo, atacarlo o apendejarlo , pero poco saben sobre la salud, como se obtiene? que le genera? que la mantiene?

Enhorabuena mi Roger, como dicen en el yoga cuando te paras: un edificio sólido se construye desde la base.

polvo de menta said...

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay weeey te salvaste de que te abrieran a lo tonto =( que bueno. por eso no hay que buscar siempre varias opiniones medicas.

yo tambien traia bronca en la espalda y en una rodilla, y venia de lo mismo, de pisar mal =/

Hector H said...

Meastro,
Chido que ya los dolores estén superados. En cuanto a las opciones yo voto por la A. Te encuentras con cada wey con bata que da miedo ir al médico. Yo por eso mejor no voy.

Los Reebok están de huevos!

Un abrazo

checo_motoneta said...

hey que chingon que se recupero(y que larga travesia).. yo tambien piso mal.. y tuve un problema de dolor en las piernas de morro, pero todo se soluciono solamente caminando con unas plantillas que tuve que usar muchos años, pero ya estoy desde hace rato al pedo...

si chas a aveces no son mucho de fiar los docs, mas que doggy houser..jaja se acuerdan de el?

Alejandro said...

De todo lo que hay en la primer foto espero te hayas quedado con el hitter y las esferas chinas!

Damián Mictlantecuhtli said...

yo compre unos tennis y ni me duraron, pero me costaron un buen... y ya no tengo varo, ahora temo por mi espalda... pues se ve que camino mal por eso... maldicion!!!


me recordaste que tengo que cambiarlos..

saludos

wally said...

Yo sufro de los mismos achaques desde hace aprox. 15 años(ahora tengo 19). Pobres de mis padres, gastando cerca de 1000 varos en un puto par de plantillas, y todo para que a la siguiente cita el jotete del doctor les dijera: "la verdad no mejora, ¿usa diario las plantillas?...", al final me quedaron peor los pies y opté por mejor no seguir por algún tiempo más indicaciones médicas.
Que chido que sigas escribiendo mi Rogelio, es la primera vez que me topo con tu blog, pero la neta soy fans tuyo desde LA MOSCA, gracias a ti dejé de escuchar mierda como Korn y le empecé a entrar a TOOL y MOTöRHEAD. ¡Mil gracias hermano!

Me despido dejándoles la dirección de mi blog: ilovetohaveu.blogspot.com
Salucas¡

ordinario said...

Que tal Rogelio!
Que mal rollo el que hallas estado poniendo tu salud en manos de gente sin ética durante tanto tiempo; la verdad esta de miedo tu historia.
Lo bueno es que al fin pudiste solucionar tu bronca y sin que te metieran bisturí.
¡Muy chidita la colección de vans!
Y si ya no los puedes usar, ni hablar; esta primero la salud que el estilo, jeje.
Saludos!

Su Satánica Majestad said...

Qué asco. Como dices al final, se trata de un negociazo y un compló entre las "autoridades" médicas (¿cómo que el primer doctor pertenece al Consejo Mexicano de Ortopedia y Traumatología? O compró su título o simplemente el pertenecer a esas "asociaciones" -como la Dental Mexicana, de Pediatría, de Neurología, etc- no es aval para ningún medicamento o tratamiento) y los consorcios farmacéuticos, con un poco de ayuda de sus amigos los médicos y con mediación de las aseguradoras.

Es una pena que pasen cosas así. Neta que dan ganas de matar a esos putos. A mí me pasó algo similar hace un par de años, con una infección gastrointestinal muy cabrona que no me dejó en paz por espacio de dos meses. Por aquel entonces tenía un seguro de gastos médicos con GNP, así fui a hacer válida esa cosa, y el médico se dedicó a hacerme las preguntas que me haría cualquier médico de clínica de gobierno, para acto seguido prescribirme un buen de medicinas que salieron carísimas. La "infección" (que yo creo que mucho tenía que ver con el estrés extremo que tenía en mi trabajo y con el hecho de que ya no me sentía a gusto en él) sólo cedió por una semana: al cabo de terminado el tratamiento regresó, tan campante como antes.

Los milagros pasan, tal vez uno llama internamente a la gente correcta (así como la incorrecta, también). Llegué por "casualidad" con un médico muy chingón que me dijo algo elemental: probablemente tendría un pinche parásito que estaría ahí jodiendo y que era necesario probar eso antes de bombardear mi sistema digestivo con antibióticos de patente, carísimos y, en este caso, ineficaces.

Tuve una recuperación más lenta, me tomó dos semanas recobrar mi estado normal, pero desde entonces he estado sano como un conejo.

Las medicinas que me recetó el segundo doctor me costaron como 150 pesos, nada comparado con los cerca de 2500 que gasté en las medicinas que me recetó el de la aseguradora.

En fin, te entiendo, bro; pero también uno que no se organiza para exigir lo que es "natural": que las autoridades cumplan con su trabajo de vigilar y castigar los abusos de estas personas. Qué chido que volviste a las "andadas".

Un gustazo leerlo, as usual. Saludos.

Elis De Sucre said...

hijole....
bueno, si, hay que reconocer, que muchos galenos sobre todos los que se anuncian en el periodico, en las revistas sociales, en los espectaculares y la tele, tienen la terrible necesidad de vivir de su $ueldo(y la imagen publica) y olvidarse del lado medico-humanista. pero supongo(sin estar de su lado)que es bisne como existe en muchos otros campos, no nadamas el medico, sinembargo en este, como se trata de la salud pues claro es mas penado y con justa razon.... pero afortunadamente existen sus excepciones no?

bueno... alguien tenia que escribir al respecto jeje, por cierto, yo, tambien soy medico, no uso bata blanca y no cobro mis consultas...

saludos y que chingon que con 30 pesillos sano todo !!!!!

GIga said...

Todos esos tennis tienes?? oralex! pareces Britney con colección de zapatos... jajajajajaja

Qué bueno que estés mejor...
saludos,