Saturday, October 23, 2010

Una nueva drooga

Rodar a ciegas, una aventura sensorial de la mente

Foto: Fernado de la Orden.

Nuevas sensaciones desde un punto de no vista
Durante el 3er. Congreso Nacional de Ciclismo Urbano en Puebla conocí a Manuel de la Torre, coordinador del Paseo a Ciegas, quien me platicó sobre el proyecto. Un par de cervezas en los portales y quedamos de vernos a las 9:30 de la mañana en el Zócalo para probar el Paseo. Sería llevado en bici con los ojos vendados, rodar sin el sentido de la vista era algo que debía experimentar. Aquella noche me fui a dormir con la emoción de que al día siguiente probaría una nueva droga.
Y así fue…
Pedalear ayuda al desarrollo de los sentidos de la percepción porque en la bicicleta se ponen en práctica los cinco, lo que no sucede en otros vehículos. La bici para dos o tándem se ha convertido en el medio para proporcionar una terapia de sensibilización e integración a las personas con ceguera, así como un ejercicio de la percepción y la imaginación al rodar con los ojos vendados. Pasear a ciegas se convierte en actividad formativa y recreativa de altos vuelos, muy recomendable para personas de todas las edades y buscadores de nuevas sensaciones.
El Paseo a Ciegas, la experiencia sensorial sobre ruedas, es parte de un programa de estimulación puesto en marcha por los grupos Bicitekas, Contacto Braile y Muévete en Bici. El coordinador de la Torre y sus guías se reúnen todos los domingos en la Diana Cazadora de la Ciudad de México, de 9 a 1, para rodar en seis tándem sobre Paseo de la Reforma llevando a los invidentes a explorar la ciudad. Suelen impartir cursos de introducción y sensibilización.
Pedalear con los ojos vendados es una experiencia nueva, una aventura de la mente. Al terminar el paseo de los invidentes nos repartieron unos antifaces que debíamos usar 20 minutos antes de rodar. Ahí estábamos varios, listos para dar un rol con los ojos cubiertos, cuando una mano amable me llevó hasta la bicicleta. Hola -dijo una voz femenina-, soy Nancy. Colocó mis manos sobre la bici mientras me describía las piezas. Luego me explicó el modo de subirnos, pedalear y bajarnos. ¿Estás listo? Sí. Uno… dos… y… tres!

Fue como lanzarnos a un abismo negro...

Foto: Aroón Borrás. Bicitekas.

Tan pronto como agitamos las alas de los pies empecé a ver con los oídos. Conforme avanzamos el cerebro trabajó de manera distinta y el mundo se reconfiguraba, efectivamente empezaba a ver con los oídos y el olfato, sinestesia total. No sé por qué desde un principio sentí que rodábamos inclinados unos 45º hacia la derecha, como si la calle estuviera empinada y nosotros con ella. Nancy me anunciaba vueltas en u hacia tal o cual lado, pero no me daba cuenta cuando cambiábamos de dirección. Lo que sentía era un suave balanceo y esta inclinación extraña. El recorrido se convertía en un viaje de estímulos que me daban otra “visión” del mundo. Mi mente se movía de manera distinta, imaginaba un lugar hermosísimo a juzgar por los sonidos y los olores. El aire era un carrusel interminable de estímulos, los ruidos y aromas, los sabores, las voces y sus conversaciones, los niños, la temperatura, la sombra, el sol, los pájaros, el mundo pasaba a través de mí como un desfile de sensaciones sonoras y multicolores.
Lo extraño es que el encanto se terminó al bajar de la bici y quitarnos el antifaz. No es que se deseé ser ciego, es que la imaginación construye mejores lugares que la realidad, ciudades más bellas. Foto: Paseo a Ciegas.

Más allá de la percepción, de cómo se adapta sensorialmente el organismo a la ausencia de un sentido aguzando los otros cuatro, está la confianza que se debe poner en práctica. Si ya es imposible confiar en alguien con los ojos abiertos, en el paseo tienes que hacerlo a ciegas.

4 comments:

elquesaltalabarda said...

Wow! ya quiero probar, aunque no he visto por aca tandems, pero si bicis con carreola para niños, a ver si me resuro y me hago pasar por niño perdido :)

7 said...

Sin ojos se ve mejor.
Abra que experimentarlo pronto.

juan *o* said...

muy bueno!hay q hacerlo!

Maya said...

Interesante: Tu relato me ha dejado con ganas de probar la experiencia. ¡Saludos!